Donde la luz no alcanza a corregir el defecto, 2021
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Madera, metal y luz.
54 x 190 x 54 cm.

Donde la luz no alcanza a corregir el defecto

Una estructura que delimita un espacio diferenciándolo del resto. Lo distingue del exterior pero también permite su relación con él. Estructura de madera como analogía del ser humano, como metáfora del interior de cada persona.

Donde la luz no alcanza a corregir el defecto. Este verso, de la poeta Esther Cánovas, da título a la pieza.

Complejos, traumas, sombras. Carencias, errores, iluminación, transformación.

La capacidad regeneradora de la luz no siempre cumple su función. No siempre es necesario reparar los defectos. Son parte de nuestra forma de pensar, de sentir, parte de nuestro ser.
La obra plantea la posibilidad de asumir la imperfección como una parte constitutiva de nosotros mismos.
Quizás la verdadera capacidad transformadora de la luz no consiste en corregir los defectos sino en darnos la posibilidad de acogerlos.

Olor, luz, sequedad, plomo. Tiempo.

Una pieza en la que nada parece lo que realmente es, al igual que nosotros no somos lo que aparentamos, tratamos de disimular los defectos cuando en realidad nos identifican tanto como nuestras virtudes.